Crianza, mantenimineto y cultivo de la Lobina Negra


Publicado: Apr 23, 2012. Visto 4088 veces
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Señores eh aquí un documento que encontré en la red respecto a la crianza, mantenimiento, y cultivo de la Lobina Negra.

Léanlo está interesante

Introducción:

El cultivo de lobina se realiza desde hace aproximadamente 100 años, aunque con un enfoque orientado casi exclusivamente a la producción de alevines y crías en centros piscícolas para programas de pesca deportiva. Desde su inicio el cultivo de lobina se ha limitado principalmente a la producción en estanques de crías de 3 a 10 cm, con propósitos de repoblamiento en cuerpos de agua. Sin embargo, recientemente
existe interés   por llevar esta especie a tallas más grandes que las normalmente producidas para el repoblamiento de embalses de pesca deportiva, ya que la demanda –por parte de mercados en el oeste de EE.UU.– de lobina viva para restaurantes asiáticos, excede a la disponibilidad de producción.

La naturaleza agresiva y depredadora de la lobina provoca que su cultivo sea un reto; la fase transicional de una dieta basada en crustáceos y pequeños insectos u otra dieta compuesta por pequeños peces, es un período crítico en el ciclo de vida de la especie.

A finales de la década de los 60’s, Jack Snow desarrolló en el Laboratorio de Pesca y Vida Silvestre de
Marion, Alabama, EE.UU., las técnicas para entrenar juveniles de lobina con dietas semi-húmedas, como un método para incrementar e intensificar la producción de los laboratorios piscícolas que apoyan los programas de pesca deportiva.

Durante los 80’s, los laboratorios estatales y federales de producción piscícola en EE.UU., afinaron las técnicas de entrenamiento para lograr que las lobinas acepten alimento balanceado con el objetivo de controlar su producción.

Actualmente, las técnicas para el cultivo en estanques de engorda, raceways y tanques intensivos, están siendo desarrolladas por unas cuantas personas en EE.UU. y Francia. En México hay interés por cultivar esta especie desde hace varios años, pero el principal problema para manejar con éxito la producción en sistemas controlados, ha sido el desconocimiento de las técnicas en el entrenamiento de los alevines
avanzados y juveniles para que acepten alimento balanceado.

La lobina tiene una serie de características biológicas que la hacen más difícil de cultivar en comparación
con la mayoría de otras especies de peces. Por naturaleza, las lobinas son territorialistas, agresivas, tienden a disgregarse poblacionalmente y no aceptan fácilmente alimento balanceado.

Debido a sus hábitos depredadores ictiófagos, en los que incluso la existencia del canibalismo es común, el cultivo hasta la etapa adulta de la lobina es una actividad de escaso desarrollo a nivel comercial. Sin embargo, su crianza hasta tallas de 450 gramos ha adquirido importancia durante la década de los 90´s, por ser considerada en EE.UU. como una de las especies emergentes con alto potencial para la acuicultura a escala comercial.

Los puntos clave para lograr un cultivo exitoso económicamente consisten en: (1) el manejo de la producción de alevines, (2) la optimización de la producción de crías y  juveniles, (3) el entrenamiento para que acepten alimento artificial, (4) la separación frecuente de los organismos de tallas extremas, (5) el uso de técnicas de alimentación apropiadas y (6) el manejo de la calidad de agua en el sistema de cultivo.

En cuadro:

Características de la lobina:

La lobina negra o de boca grande Micropterus salmoides es una de las especies más importantes en las pesquerías comerciales y deportivas de aguas continentales en los EE.UU., Canadá y México. Existen dos subespecies de lobina: la variedad “Norteña” M. salmoides, que se distribuye desde el noreste de México y la cuenca del Mississippi hasta los Grandes Lagos canadienses, y la variedad “Florida” M. salmoides floridanus, originaria de la península de Florida.

Para distinguir una subespecie de otra, se ha usado como criterio el que la variedad Norteña tiene de 59 a 65 escamas en la línea lateral, mientras que la variedad Florida presenta de 69 a 73 escamas, además de otras características como el color y la morfometría distintivas entre una variedad y otra.

Taxonomía:

La clasificación taxonómica de la lobina la ubica de la siguiente manera:

Phyllum: Chordata
Subphyllum: Vertebrata
Clase: Teleostomi
Orden: Perciformes
Familia: Centrarchidae
Género: Micropterus
Especie: Micropterus salmoides
Fuente: Williamson et al, 1986.

La lobina es un pez nativo de Norteamérica que se distribuye de manera natural desde Canadá hasta Estados Unidos y el norte de México, aunque se ha introducido exitosamente en diversos estados del país como Oaxaca, Michoacán, Coahuila, Jalisco, Guanajuato, Sinaloa, Durango, Sonora, Puebla, entre otros; poblando ríos, lagos, lagunas, presas y estanques, para su explotación como pesquería o bien en pesca
deportiva.

Su tolerancia a la temperatura es de 13 °C hasta 30 °C, con una temperatura óptima para su crecimiento entre 24 °C y 26 °C en aguas ricas en oxígeno, aunque este intervalo de temperatura óptima puede variar en función de la subespecie y la región geográfica de donde provenga. Los juveniles toleran mejor las temperaturas altas que los adultos.

Producción de alevines

En el caso de la lobina, cuando la temperatura llega a 20-21 °C se inicia la reproducción; es conveniente utilizar en los estanques nidos de medio metro de diámetro hechos con grava. En cautiverio se recomienda una proporción de dos a tres machos por una hembra.

Las hembras producen de 2,000 a 7,000 óvulos por cada libra de peso; la forma de los óvulos es esférica, con un diámetro de 1.5 a 2.5 mm. Aunque la mayoría de los óvulos son liberados en un desove inicial, las hembras tienen desoves subsecuentes en los nidos de otros machos. En condiciones de cultivo, del total de óvulos liberados se obtiene un promedio de 78% de eclosión con 58% de supervivencia hasta terminar la etapa de alevinaje.

El manejo apropiado de los reproductores y la preparación de los estanque de desove son factores clave
para la producción sistemática y eficiente de alevines. Los reproductores deben estar en excelentes condiciones cuando van a ser transferidos a los estanques de desove, dado que probablemente suspenderán su alimentación en la etapa de anidamiento, cortejo y alevinaje, observándose un comportamiento de ayuno durante dos o tres semanas.

El manejo apropiado de los reproductores empieza al menos seis meses antes de la época reproductiva; los peces deben alimentarse adecuadamente con peces forrajeros, o con una dieta especial para maduración, según sea el caso, a través de los meses que preceden al desove. Es deseable que los machos y hembras se mantengan separados hasta que llegue el momento del apareamiento, evitando densidades altas en esos estanques.

Algunas experiencias recomiendan 100 a 200 reproductores por hectárea, con peso mayor a 500 gramos por individuo, recomendándose de 750 gramos para los machos y de 1,300 gramos para las hembras. Por otro lado, Williamson et al (1993) sugieren manejar la tasa de siembra de los reproductores en los estanques de maduración a un rango de 336 a 448 kg/ha.

Los centros de producción de crías manejan dos métodos para la obtención de alevines, dependiendo de las metas de producción, instalaciones y recursos disponibles. El método extensivo (25 a 100 reproductores/ha) se caracteriza por una manipulación mínima de los peces, y los alevines se mantienen para su crecimiento en el mismo estanque de reproducción. La producción de crías con este método es baja, debido al canibalismo entre las distintas cohortes de lobina que coexisten en el estanque.

El método intensivo (100 a 250 reproductores/ha) requiere de estanques adicionales, ya que los alevines son transferidos de los estanques de los reproductores a otros estanques para su crianza; la producción con este sistema puede llegar hasta 500,000 alevines/ha.

Producción de crías y juveniles

Los alevines de lobina pueden ser cultivados hasta juveniles en el estanque de desove, en estanques de crianza o en tanques para un cultivo intensivo. Una vez que los alevines han agotado el saco vitelino, su principal alimento consiste en organismos del zooplancton dulceacuícola, especialmente pequeños copépodos, rotíferos y cladóceros del estanque. Cuando alcanzan alrededor de 2.5 a 3 centímetros de longitud, sus hábitos alimenticios cambian de manera importante al empezar a consumir pequeños peces.

El método estándar para la producción de juveniles en estanques de crianza, involucra establecer poblaciones de zooplancton antes de que los alevines sean introducidos. Esto implica que el estanque sea fertilizado con la adecuada anticipación para promover el bloom de micro algas, del cual depende la abundancia de zooplancton. Es necesario que el protocolo de fertilización se establezca de una manera precisa, para evitar la presencia masiva de insectos y parásitos cuando se fertiliza antes de tiempo, o la falta de suficiente alimento cuando se realiza tardíamente. Se sugiere que el estanque se prepare con un tiempo de 10 días de anticipación para obtener los mejores resultados.

Debido a que la depredación por insectos carnívoros es una de las principales causas de las bajas producciones en esta etapa, es recomendable aplicar un tratamiento con aceite comestible o diesel para eliminar estos organismos cuando salen a la superficie a respirar. Otra causa de la desaparición de alevines o crías en los estanques de crianza es el canibalismo; este problema es exacerbado por el exceso de alevines sembrados (se recomienda de 120,000 a 185,000 / ha), mezcla de cohortes de
diferente talla, insuficiente abundancia de alimento y demora en la cosecha.

La producción de juveniles con el sistema de estanque de crianza, presenta parámetros variables en función de la talla de cosecha. Una supervivencia aceptable cuando se producen juveniles de 2.5 cm (en un tiempo aproximado de tres semanas) es 90%; cuando miden 5 cm (en seis semanas) la supervivencia se reduce al 75%, y cuando se cosechan de 10 cm (en 12 semanas) baja hasta el 50%.

Los mecanismos utilizados para aumentar la supervivencia, cuando se desea producir organismos mayores a 5 cm, consisten en: (1) entrenar los juveniles de lobina para que acepten alimento artificial en condiciones de laboratorio, y luego pasarlos nuevamente a estanques de crianza una vez que ya están acondicionados a comer esa dieta, y (2) alimentar los juveniles con peces forrajeros, por ejemplo usar una
proporción de 2,500 juveniles de lobina/ha alimentados con 5,000 minnows/ha.

Feed training (Entrenamiento)

El entrenamiento de lobina para alimentarla con dietas artificiales es la clave para el cultivo de juveniles de
10 cm ó más; por supuesto, la lobina puede ser alimentada con presas vivas a través de todo el ciclo de engorda, pero usualmente los costos de producción son prohibitivos.

El procedimiento más común para lograr que juveniles de lobina de una talla entre 30 y 50 mm acepten dietas artificiales, es usar óvulos de carpa y/o hígado picado como un paso intermedio.

Los juveniles de esta talla son difíciles de entrenar debido a sus hábitos alimenticios preestablecidos en los estanques de crianza. Estos juveniles comen zooplancton de gran tamaño y empiezan a comer larvas de insectos pequeños.

Una vez que los juveniles empiezan a comer esas presas de gran tamaño, entonces se vuelve más difícil entrenarlos para que acepten alimento balanceado. Si la lobina puede ser entrenada antes de que sus hábitos alimenticios naturales se desarrollen, entonces el éxito para el entrenamiento puede incrementarse desde el 60 – 80%.

Los juveniles con una talla entre 20 y 30 mm aceptan alimentos preparados e inertes con un poco de estímulo. Los alevines menores de 20 mm no aceptan dietas preparadas muy bien, y los juveniles mayores de 30 mm son más difíciles de entrenar, por lo que la talla óptima para el entrenamiento es entre 20 y 30 mm. Los juveniles deben ser de una talla uniforme y sembrarse a una densidad de 20 organismos por litro.

Esta alta densidad crea una competencia por alimento y estimula la aceptación de alimentos artificiales.
Densidades más altas no son recomendadas debido a que la incidencia de canibalismo puede incrementarse.

Durante el proceso de entrenamiento, los juveniles de lobina deben cultivarse en pequeños tanques de
un volumen entre 50 y 750 l. Los tanques deben contar con un fondo inclinado y con un drenaje central.

La característica de auto limpieza del tanque es muy importante. Durante los primeros días del entrenamiento, la mayoría del alimento dosificado no será consumido y precipitará al fondo del tanque. Si el alimento remanente no es removido, este deteriorará la calidad del agua.

Un alto nivel de amonia resultará de la descomposición del alimento, y las enfermedades infectarán a los
juveniles, debilitándolos hasta provocar su muerte. El filtro o malla del drenaje central del tanque deberá permitir la remoción de los sólidos del fondo del tanque, y la luz de malla deberá ser de un tamaño que permita la salida de los desechos sin la pérdida de los peces más pequeños.

La luz de malla recomendada para peces de 20 mm es de aproximadamente 2 a 3 mm. Aún con un tanque con autolimpieza, el alimento no consumido deberá ser sifoneado del tanque todos los días.

El proceso para entrenar juveniles de lobinas para que acepten alimento balanceado se divide en tres etapas. Cuando los juveniles empiezan el proceso de entrenamiento, ellos están listos para aceptar artemia viva o zooplancton similar. El primer paso es enseñar a la lobina a aceptar artemia muerta, óvulos de carpa o pescado picado.

Después de que los juveniles acepten los óvulos de carpa, pescado picado o la artemia muerta, un alimento blando o suave puede ser introducido. Existen varios alimentos comerciales que funcionan adecuadamente; por ejemplo, el Biokyowa o el alimento iniciador para juveniles de Silvercup.

Estos alimentos pueden ser administrados en una condición semihúmeda. Inicialmente el alimento artificial
es mezclado con los óvulos de carpa, el pescado picado o artemia muerta. La lobina es estimulada cuando capta el alimento en el agua, y a menudo ataca cualquier cosa suspendida en la columna de agua. Al principio los juveniles capturarán y escupirán el alimento. Eventualmente, más y más peces empezarán a retener el alimento, siempre y cuando esta técnica de combinar el alimento sea usada por tres o cuatro días.

Una vez que los peces han aceptado el alimento artificial, se agrega alimento balanceado para trucha, mezclado con Byokowa o el alimento iniciador para alevín. Gradualmente los alimentos frescos se van retirando de la mezcla, hasta que éstos se agregan solamente una vez al final del día. El proceso para retirar gradualmente los alimentos frescos del alimento dura de 10 a 14 dias.

En este punto se habrá alcanzado de un 50 al 80% del total de lobinas sometidas al entrenamiento. Los peces entrenados medirán aproximadamente 35 mm, y los no entrenados menos de 25 mm. Para separarlos se deberá usar un gradeador con separadores de 3 mm. Los peces que no han aceptado el alimento se someterán a un proceso del entrenamiento de acuerdo al método ya descrito, dándoseles una nueva oportunidad, y aproximadamente el 50% de los peces remanentes aprenderán a aceptar el alimento
balanceado. El porcentaje de eficiencia total en la fase de entrenamiento, es del 75 al 90%.

El canibalismo está siempre presente durante el proceso de entrenamiento. De hecho, muchos de los peces, que no aceptaron el alimento balanceado, son víctimas del canibalismo. Sin embargo, generalmente éste es controlado por el nivel intensivo de aplicación del alimento, y por la homogeneidad en las tallas de los juveniles. El gradeo a los 17 días de la siembra es la mejor manera para mantener las tallas en el nivel requerido.

Técnicas de cultivo

Una vez que las lobinas han sido entrenadas, deberán de ser transferidas a tanques de cultivos más grandes para continuar con el uso de alimento artificial.

Una densidad de siembra de 5 a 10 peces por litro, es recomendada para reforzar la aceptación del alimento. Densidades menores a 5 organismos por litro pueden reducir la competencia por el alimento, y entonces, algunos peces pueden rechazar el consumo de alimento; la tasa de alimentación es del 10 al 15% diario de la biomasa de juveniles, y puede usarse una pequeña proporción de alimento flotante combinado con alimento hundible. Los juveniles son cultivados en este sistema desde los 35 hasta los
75 mm, después pueden ser transferidos a un sistema de engorda exterior.

La lobina puede ser cultivada hasta una talla comercial en estanques semi rústicos o en tanques intensivos. En cualquier caso, los organismos deberán ser gradeados otra vez antes de su siembra para remover a los caníbales de la población. Los caníbales son 50% más grandes que la talla promedio de los organismos cultivados.

El cultivo de lobina en estanques es muy similar al cultivo de bagre. Los peces son sembrados a una densidad de 10,000 organismos por hectárea. La taza de alimentación dependerá del tamaño de los peces y temperatura del agua. La siguiente tabla es una guía de alimentación para lobina cultivada en estanques, desde un peso inicial de 6g hasta un peso final de 300g.

De manera similar al cultivo de bagres en estanques, el periodo completo de crecimiento hasta una talla
comercial es dependiente de la temperatura del agua. A una temperatura constante de 25 °C, el ciclo de cultivo desde 6 g hasta 450 g es de 316 días aproximadamente. La tasa de supervivencia es arriba del 80%. Cuando los peces alcanzan un peso de 50 g, la rutina de alimentación se ajusta a dos o tres veces por día.

Los mejores periodos de alimentación corresponden al amanecer y al atardecer. La experiencia indica que
más del 50% del alimento diario es consumido durante la última hora del día.

La lobina no come el balanceado agresivamente como otros peces, a menos que el pez esté muy hambriento. La lobina es lenta para moverse a una distancia mayor de un metro de donde está recibiendo el alimento; por tal motivo, se requiere de más cuidado y tiempo cuando se alimenta a esta especie. Se recomienda el uso de pellets de 15 mm de diámetro para peces grandes, con el fin de reducir el esfuerzo por unidad de alimento consumido.

Especialmente el alimento hundible debe ser dosificado lentamente, ya que el alimento que llega al fondo no es consumido por la lobina.

Saludos

RoGoBo

(Reynaldo Garza Bosque)

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